La vida es dura, pero magnífica (Taiwán #1)

A falta de vastas fotografías o de compartir mis experiencias acá en el otro lado del mundo, muchos se preguntan como ha sido todo… A las personas que me han externado su inquietud les he respondido que “La vida es dura, pero Dios es bueno”

¿A qué se debe esto? Pues al simple hecho de lo que diferencía mi viaje a Canadá y mi estadía en Taiwán… Acá es una vida.

Mientras los problemas en Canadá eran de una índole meramente turística, son problemas bastante diferentes a los que enfrento acá.

Acá la gente es amable y hospitalaria… Debido a esto he podido descubrir el rostro de Dios en mil caras diferentes, la gente ha sido maravillosa conmigo, me estiman mucho y me han hecho sentir en casa, lejos de ella. Me doy cuenta de lo mucho que Dios me ha bendecido, porque logro percibir que mi situación acá ha sido incluso más favorable que la de compañeros míos. Veo como Dios sigue conmigo en todo momento y me “chiquea” como lo ha hecho siempre.

A pesar de esto los problemas permanecen… Los mismos problemas de siempre, más los añadidos, sin los soportes usuales. ¿A qué me refiero con esto?

Inestabilidad emocional derivada de diversas situaciones, los que ya se imaginaran, batallar con la rareza de la comida, el idioma y demás, pero esto se ha aumentado por situaciones sociales y emocionales específicas… Desde simples decepciones, pasando por el fallecimiento de un familiar, el terremoto en el que compatriotas perdieron sus hogares e inclusive vidas, la impotencia de no poder hacer mucho desde acá al respecto, rechazos, y darme cuenta de cosas que he hecho en mi vida de manera incorrecta. Dándome cuenta cómo algunas personas pueden tener actitudes o acciones incorrectas que simplemente no logro comprender, para después percatarme que yo mismo he actuado de la misma forma.

El sentimiento de que haberme quedado con Brasil hubiera sido mejor me aborda constantemente, cosa que yo mismo me refutó recordándome las razones por las que opté este lugar… Los retos y crecimiento personal… ¿De verdad sabía cómo sería afrontar dichos retos? Si lo sabía y al mismo tiempo no… Estaba consciente de ellos, más no los comprendía en su totalidad, hasta ahora estar sumergido en ellos.

Con algunos de estos retos ya estaba acostumbrado a lidiar, pero ¿como sobrellevarlos cuando no tienes a tus amigos de moral con los cuales conversar, recibir apoyo, orientación, confort y “apapachos”?, ¿Sin poder ir con los que ya consideras hermanos a los mismos tacos para estudiambres, para ir al mismo bar de siempre, y conversar de lo que venga, con un delicioso sazón que le agrega cada una de esas maravillosas personas? Gente que, en palabras de mi hermano, en vez de hablar de banalidades, se pone a debatir acerca de la Fé, la vida y la moral. Gente que me muestra y guía hacia Dios.

¿Cómo actuar coherentemente con tu Fé, cuando no tienes un santísimo fisicamente al que asistir?, cuando no tienes quien te de un jalón de orejas, y te corrija fraternalmente… Cuando tu actuar, no se define por la moral de tu burbuja social, sino por tu verdadera voluntad. Cuando simplemente no parece tan palpable… Es ahí donde reside el verdadero desafío… La misión.

Bien sabemos que la verdadera misión es en la vida diaria, pero más precisamente en nosotros mismos, pues nuestro actuar no se debe definir meramente por nuestro entorno, sino surgir de nosotros mismos… Esto es más notorio al cambiar completamente de entorno, y reflexionar el motor de mi actuar… Al aislarme me descubro débil en carácter… Terminar de definir esto en nuestras vidas es lo que nos hará capaces de ser y actuar auténtica y coherentemente.

La verdad, si, ha sido difícil… pero quién me conoce sabrá que soy una persona muy positiva respecto a mis problemas, y que siempre puedo asegurar que estaré bien. Todo esto es parte del proceso y confío en que todos estos problemas, como siempre, me harán una mejor persona.

Las cosas son duras, pero le saco jugo con la mejor actitud.

Me preguntan si extraño México, y la respuesta es no… Obviamente hay cosas que extraño, pues me doy mayor cuenta de la maravillosa vida que se me ha concedido… Pero aislarme me ayudará a decir quién soy dentro de dicha vida…

Veo la gran formación que se me ha facilitado, profesional, académica y espiritualmente.

Amigos de calidad inefable.

Un hermano mayor que me ha mostrado a no dejarme vencer aunque el camino sea oscuro y que se ha convertido en un amigo, al que puedo invitar y compartir lo que sea y siempre será una buena decisión.

Un hermano menor en el que, veo un reflejo de mi mismo, en el que veo un niño amoroso e inocente, que solo busca amar en este mundo, muchas veces hostil y traicionero… Veo un niño honesto, que se siente en ocasiones decepcionado y desorientado. Hermano al que le he fallado en diversas ocasiones siendo yo incomprensible ante esto, y al que le pido a Dios, guarde y guíe de forma increíble como conmigo ha hecho, para que no se pierda y sea el mejor hombre que yo sé, seguro será.

Un padre con el que las fricciones han sido quizá más fuertes, pero que me ha forjado y ha sido ejemplo. Enseñándome lo bueno, y mostrándome lo malo. Que siempre ha creído en mí, y me ha facilitado los medios necesarios para desarrollarme al máximo. Si en algo soy exitoso hoy día, no lo hubiera hecho sin él.

Y finalmente una madre, que me ha enseñado, guiado y apoyado. Si bien muchas veces no nos aguantamos, me ha enseñado cómo ser un hombre. Tener valores y buscar el bien. Por ser la mujer más importante de mi vida, y que siempre que soy atento, caballeroso o protector con alguna persona, acordarme de ella. Me ha ayudado a tomar decisiones importantes y ha creído en mí siempre… De igual forma puedo asegurar que si en algo de mi persona es bueno, no sería sin ella.

Y aunque estaba convencido de que no era necesario irse al otro lado del mundo para formarte, ahora, dentro de la pesadez afirmo que:

“Me encuentro al otro lado del mundo, y en el otro lado del mundo, me encuentro.”

“Dios tiene más de mil caras, y las descubro al ser capaz de reír en distintos idiomas, y de amar sin uno”

6 comentarios

  • Querido Juan Diego!!
    No cabe duda que eres un chico con mucho amor y un muchacho con fortaleza y carácter, con un corazón de oro, temerario, pues te lanzaste a vivir un GRAN reto, decidiendo viajar a un lugar taaaan lejano y tan diferente en absolutamente todo, regresarás con más madurez y con la certeza de lo tan amado y afortunado que eres.
    Sé que aprovecharás al máximo ésta magnífica experiencia, ya tendrás tiempo de platicar esa gran aventura.
    Te quiero mucho, cuidate y recibe muchas bendiciones…

    La tía Lupita...
  • Juan Diego… ¡Desde luego que eres afortunado! Un amigo Jesuita un día me dijo “Dios nunca te pondrá un reto que no puedas superar” Juán Diego estás hecho para grandes cosas y, por lo tanto, deberás foguearte con grandes retos… Agradece lo que Dios y tu familia te han dado y saca lo mejor de Tí; Se que este viaje te ayudará a forjar tu carácter y a descubrir tu verdadera fortaleza… Amigo mío recibe mis mejores deseos y a sacar el mayor provecho de esta gran aventura

    Alfredo Valdez
  • La vida es una escalera. Siempre hay que tratar de subir.
    Estás en un escalón inolvidable; tu aprendizaje lo has de difundir, para que todos nos beneficiemos de tus experiencias.
    El Dr. Lorenzo te manda un abrazo.

    Dr Lorenzo
  • “No conoces a Dios, sino hasta que lo dejas que te mire cara a cara”

    Sin duda qué enorme oportunidad poder percibirse precario, pequeño, necesitado. Es cuando, en la humildad, es más fácil dejarse mirar por Dios que siempre ha buscado nuestro rostro, que siempre ha estado presente en tu vida cotidiana, pero que hoy se hace palpable en “el otro lado del mundo.” Definitivamente, Él te tiene preparadas gracias especiales en este camino.

    Quizá, ir al otro lado del mundo es una invitación que la vida nos hace a los que nos hemos aferrado a nuestras propias seguridades, a nuestro estado de confort, a nuestra vida de siempre. Cierto es que, para realizar esta hazaña, es necesario tomar avión y sobrevolar miles de kilometros y tener una visión completa del propio mundo y del mundo de los demás.

    Morro, me uno a tu experiencia desde acá, desde el lado del mundo que sigue siendo tu mundo y que añora tu retorno. Me quedo con la enorme enseñanza de arriesgarse a ir mas allá y correr los riesgos y costos que esto implica.

    Definitivamente, tu familia y tus seres queridos son ese gran tesoro que llevas en la chequera de tu corazón y para el que no necesitas cambió de divisas. El tesoro del amor de tu familia, de quienes te queremos y, principalmente, de Dios, deberá ser, sin duda, como ya lo ha sido, ese recurso intangible del que hay que sacar el capital que nos exige la distancia y las adversidades propias de la experiencia que vives. Abono a tu cuenta una oración sincera, un “te extrañamos de corazon” y un abrazo que, aunque distante, puede llenar al alma de calor.

    Te aprecio, Morro. El tiempo es algo qué aprovechar al máximo cuando se trata de crecer y desarrollarse. Entra en el Sagrario de tu corazón y dirígete al Santísimo que allí llevas (eres templo del mismísimo Espíritu Santo, don’t forget it).

    Con afecto entrañable: Marco Parra.

    El Padrino
  • La vida es un blus y tú un crack, ánimo!
    Cómo sugerencia, releé lo que escribes, esto te sirve para pulir tu texto.
    Saludos

    JF

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